Nubes de tormenta

Final Isla

Gritáis en voz alta que no queréis compartir el oro con nadie. Las tripulaciones que tenéis delante os superan en número en una relación de 1 a 10. La batalla dura menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Tras capturaros y amarraros a un mástil, observáis como los franceses, los corsarios y los piratas se reparten vuestro oro. 

 

Por si fuera poco, os hacen mirar todo el banquete, que además es de épicas proporciones. A la mañana siguiente os despiertan como si de una cárcel se tratara. Antes de ver partir todos los barcos, incluido el Peregrino, tienen la bondad de soltar vuestras ataduras y dejaros una pistola con un único tiro.

 

En ocasiones, como se suele decir, la avaricia rompe el saco. En el mundillo pirata es crucial hacer tratos, pactos, tretas y triquiñuelas. Pero bueno al menos no os han dejado solos en la isla.

 



 

 

 

 

 

 

 

 

Esperamos haberos hecho pasar un buen rato en estos tiempos que corren. Si os ha gustado nuestra escape, por favor compartidlo con nosotros dejándonos una reseña. 

Y para que no penséis que somos tan crueles, os dejamos esta opción.

 

ANCIANO

ANCIANO

¡Amigos! ¿Vosotros también estáis aquí? Menos mal, temía quedarme solo y no tener a nadie con quién hablar. Voy a contaros un sinfín de historias apasionantes. A no ser, claro está, que tengáis pelo suficiente en la espalda como para atrapar tortugas marinas. ¿Lo tenéis? Yo creo que sí. Y no soy el único. Mi primo segundo por parte de padre, Bryan, tenía una pelambrera en la espalda que casi parecía una capa de piel de oso. Y mi prima Layla, tenía aún más que él… ¡Ah! y mi sobrino, el pequeño...